Un playoff con acento melillense (Jumilla 1 - 2 UD Melilla)

Domingo, 09 Abril 2017
Autor:
Los melillenses Sufian y Aznar dejan a la UD Melilla en puestos de playoff A. Mansilla

A los de Juan Moya les sentó este gol como un mazazo, quedando algo noqueados y perdidos por el verde vinícola. No recobrarían algo más de sentido en su juego hasta la entrada en el Municipal de La Hoya de David Vázquez, que les dotó de algo más de claridad en la zona de elaboración. Los melillenses apretaron una marcha, quedaba poco tiempo de choque y el empate se antojaba ciertamente insuficiente para los de la ciudad autónoma, que empujaron con mucho convencimiento y sufrimiento hasta el pitido final.

El apoteosis norteafricano llegaba en el minuto 82 de partido. La Unión Deportiva Melilla se estaba gustando algo más sobre el césped, andaba lanzada en campo contrario cuando, justo después de una jugada elaborada con maestría en la banda izquierda, Jilmar dibujaba un genial pase de la muerte a Sufian, que le pegaba con el corazón alojando el balón en las mallas y colocando el definitivo 1 a 2 en el marcador.

El grito de ¡gol! retumbó en Melilla casi tanto como en Jumilla, los azulinos se metían por méritos propios en puestos de playoff después de 18 jornadas consecutivas sin perder, todo trabajo tiene su recompensa. Desde la llegada al banco de Juan Moya, que hoy ha acertado plenamente con los cambios, la U.D. Melilla suma diez de los últimos doce créditos disputados, y de ahora en adelante “solamente” les queda el defender con uñas y dientes la plaza obtenida. Sigue siendo, además, el conjunto menos batido y derrotado del Grupo IV.

Ellos han respondido lejos del Álvarez Claro, ahora les toca a los aficionados melillenses, que deberían poblar las gradas del estadio este próximo sábado ante la Balompédica Linense. Ojalá se viva un ambiente parecido al del último fin de semana y se consiga, entre todos, llevar en volandas a un plantel único que ya agota los calificativos positivos.

Lo que se vio en la primera mitad fue algo parecido a lo observado en el partido de ida en el Álvarez Claro: dos escuadras muy aguerridas y rocosas incapaces de perforar la malla defensiva de su adversario. Lo intentaba con más ímpetu la U.D. Melilla, pero no era capaz de inquietar en demasía a Jero Lario, guardameta del conjunto del Altiplano murciano.

El técnico azulino Juan Moya veía a su escuadra algo espesa en la zona de creación, y para remediarlo quiso introducir a Sufian en el once antes de volver a saltar al terreno de juego. El melillense sustituyó a un Santi Luque algo más discreto que de costumbre, y y su ímpetu contagió ciertamente al club melillense, que ya en el minuto 50 observaba como una ocasión de David Agudo se marchó a la madera tras una estupenda parada del arquero rival. Apenas cinco minutos más tarde, y después de una nueva intentona desde la frontal del delantero extremeño, un Nacho Aznar muy atento al rechace anotaba en boca de gol su octavo tanto de la temporada.

Parecía que los visitantes se habían hecho con el partido, y durante los siguientes minutos lograron amasar momentos en los que realmente se estaban gustando. Parecía que el resultado no debía peligrar para los azulinos cuando, en uno de esos arreones anteriormente citados, el trencilla de la contienda señalaba un determinante  penalti cometido por Pepe Romero.

El lateral melillense picó en el cebo de Morgado, que le dejo la pierna para provocar un impacto que, aunque pareció leve, fue suficiente para el colegiado de la contienda. La pena máxima fue ejecutada con maestría por Julio De Dios, que midiendo muy bien los tiempos y con suma tranquilidad, engañó al Zamora Dani Barrio.

Sustituciones acertadas

A los de Juan Moya les sentó este gol como un mazazo, quedando algo noqueados y perdidos por el verde vinícola. No recobrarían algo más de sentido en su juego hasta la entrada en el Municipal de La Hoya de David Vázquez, que les dotó de algo más de claridad en la zona de elaboración. Los melillenses apretaron una marcha, quedaba poco tiempo de choque y el empate se antojaba ciertamente insuficiente para los de la ciudad autónoma, que empujaron con mucho convencimiento y sufrimiento hasta el pitido final.

El apoteosis norteafricano llegaba en el minuto 82 de partido. La Unión Deportiva Melilla se estaba gustando algo más sobre el césped, andaba lanzada en campo contrario cuando, justo después de una jugada elaborada con maestría en la banda izquierda, Jilmar dibujaba un genial pase de la muerte a Sufian, que le pegaba con el corazón alojando el balón en las mallas y colocando el definitivo 1 a 2 en el marcador.

El grito de ¡gol! retumbó en Melilla casi tanto como en Jumilla, los azulinos se metían por méritos propios en puestos de playoff después de 18 jornadas consecutivas sin perder, todo trabajo tiene su recompensa. Desde la llegada al banco de Juan Moya, que hoy ha acertado plenamente con los cambios, la U.D. Melilla suma diez de los últimos doce créditos disputados, y de ahora en adelante “solamente” les queda el defender con uñas y dientes la plaza obtenida. Sigue siendo, además, el conjunto menos batido y derrotado del Grupo IV.

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